¿Qué ofrecemos?

Sin lugar a dudas, la mejor forma de saber lo que ofrecemos es acercarse un día por Alfonso X “El Sabio”, número 11 y preguntar todo lo que te pase por la cabeza.

De todas formas, para los más ocupados -o tímidos- dejamos un ejemplo práctico con las preguntas y respuestas frecuentes sobre los motivos para traer a tu hijo a un club como Estay:

“DIEZ RAZONES POR LAS QUE VALE LA PENA ASISTIR A UN CLUB.

  1. El estilo educativo del Club está en consonancia con un estilo de vida que probablemente también se note en la casa y en el colegio.

Pregunta: ¿No puede ser demasiado de lo mismo?

Respuesta: Precisamente en los momentos en los que estamos hace falta que vean numerosos ejemplos positivos, pues abundan los modelos de anti-valores en el entorno.

  1. Los adolescentes necesitan lugares de ocio atractivos y sanos.

Pregunta: ¿No les hará desconocer la realidad? No hace falta sumergirse en el mundo de la droga para conocer sus efectos.

Respuesta: Vuestros hijos conocen de sobra lo que pasa en otros ambientes.

  1. En un club suelen coincidir chicos cuyas familias tienen una escala de valores similar a la vuestra, lo que facilita que a la hora de elegir amigos lo hagan entre los más afines a vuestro estilo.

Pregunta: Insisto en la pregunta, ¿no es bueno que conozcan otras realidades?

Respuesta: Los socios de un club no viven en un mundo aparte. Tienen muchas ocasiones de convivir con otras personas. Asistir a un club no significa estar todo el día dentro de él.

  1. Ve jóvenes mayores que él que estudian y sacan buenas notas, que se preocupan de los demás, que dedican tiempo a otros y que rezan.

Pregunta: Eso ya se lo decimos nosotros.

Respuesta: El adolescente pasa el punto de referencia de sus padres o de los adultos en general al de otros jóvenes. Ver que es posible divertirse y llevar una vida sana les anima a intentarlo, de acuerdo con su modo de ser y respetando su personalidad.

  1. Reciben una formación, que por el contexto es complementaria a la que puedan recibir en casa o en el colegio: los ejemplos son más cercanos a su situación.

Pregunta: ¿No acabarán hartos de tanta formación?

Respuesta: Se trata de hacer atractiva la virtud, no de agobiarles. El estilo de la formación que reciben se basa en destacar los aspectos positivos y la recompensa recibida es ser más feliz. Además, la educación que se les transmite está inmersa en un ambiente de libertad y responsabilidad personal.

  1. Hay unos monitores bien formados que están con ellos, ven cómo ayudarles a mejorar en lo humano y en lo sobrenatural.

Pregunta: ¿Pero hasta qué punto tiene el monitor derecho a intervenir en su formación?

Respuesta: Sólo en la medida en la que les confiéis la educación en el ocio de vuestros hijos. El derecho a entrar en la intimidad se gana con el respeto y la confianza. No se accede a la intimidad de alguien si él no pide consejo.

  1. La fórmula club + colegio + familia, sí es capaz de ayudarles a ir contracorriente.

Pregunta: ¿No pueden salir hastiados de tanta formación?

Respuesta: Si se analiza el horario de una semana, se puede ver que el tiempo dedicado a formarse es sólo una pequeña parte. Además, rezar y formarse son una buena manera de emplear el tiempo; siempre y cuando no se convierta en algo obligatorio y agobiante.

  1. No es verdad que haya que probar todo y quedarse con lo bueno (si lo hiciéramos con las setas sería peligroso).

Pregunta: Sí, pero tampoco vivir en una burbuja.

Respuesta: No se les oculta la realidad de otros modos de vida, pero cuando les toca moverse en ese ambiente —la llegada a la universidad, por ejemplo— ya tienen más madurez y resortes para poder vivir el estilo de vida por el que apuesten.

  1. El club no separa a los chicos de sus familias. Si un chico normal no estuviera en el club, estaría en la calle.

Pregunta: Pues hay chicos que pasan muchas horas en el club.

Respuesta: El adolescente necesita despegarse de sus padres. Si no estuviera en el club, estaría en la calle o en una sala de juegos. El despego no es consecuencia de ir por un club, es consecuencia de la edad por la que pasan.

  1. La familia y el club van en la misma dirección, por tanto todo lo que se les pueda decir a ellos se explica antes a los padres.

Pregunta: Entonces eso también nos compromete, como padres, a vivir de acuerdo a ese estilo.

Respuesta: Efectivamente, un adolescente pide coherencia.

De todas formas, lo mejor es ir a hablar con los directivos del club al que se plantea ir nuestro hijo. En una conversación clara y serena, los padres deben aclarar todas sus posibles dudas para saber si ese es el lugar para sus hijos.”

Texto tomado de MAÑÚ, J.M. y GOYARROLA, I.: Educar. Los retos del siglo XXI, Rialp, Madrid, 2009, pp. 131-133.